MIEDO A LA BÁSCULA DE BAÑO. LOS 5 TIPOS DE BARRIGA

En muchas mujeres se nos despierta el miedo a la báscula de baño en cuanto vemos que nos asoma un poco de barriguita. Y eso es debido a que ya nos imaginamos sufriendo lo indecible para que hacer que desaparezca. Ya empezamos a pensar en dietas, abdominales… ¡todo lo que haga falta! Pero la realidad es que cada cuerpo es diferente y antes de obsesionarnos con nuestra báscula de baño, tenemos de ser conscientes de nosotras mismas.

Según explica James Duigan, un famoso entrenador de supermodelos, no hay única manera de conseguir un vientre plano. Y eso es debido a que existen cinco tipos de barriga. Cada con sus propias causas y, por lo tanto, exigiendo su propio enfoque.

Así que no te vuelvas loca, deja de mirar mal la báscula de baño e identifica cuál es tu tipo de “barriguita” antes de perder el tiempo inútilmente:

 

LA BARRIGA DE NEUMÁTICO

Es la panza típica de las mujeres sedentarias, con trabajos que requieren muy poco movimiento o que, muy probablemente, han desarrollado un vínculo emocional con los alimentos azucarados.

Si te ha salido esta “llanta de repuesto” está de enhorabuena, porque es una de las barriguitas más fáciles de solucionar. En definitiva se trata de una falta de ejercicio y una toma de control sobre los alimentos inadecuados y verás cómo la bascula de baño no es tan mala como decían.

Tu plan para el cambio

  • Empieza por reducir el consumo de alcohol. El alcohol acaba siendo como azúcar puro que se va directamente a tu cintura y detiene la quema de cualquier grasa hasta que se haya procesado el alcohol.
  • Una vez hayas recortado el alcohol un par de semanas empieza a plantearte tu dieta. Piensa en comer bien y hacer algo de ejercicio. No caigas en la tentación de los aperitivos bajos en grasa también llamados “dietéticos” o “light”. Estos productos pre-envasados suelen estar llenos de productos químicos como azúcar refinada, sal y conservantes para darles sabor.
  • No caigas en dietas que cuentan calorías. Opta por una dieta saludable con alimentos frescos no elaborados. Podrías empezar tu día con huevos y salmón ahumado, o incluso pollo asado y verduras. Y no temas las grasas buenas como las del aguacate, las nueces o el pescado azul. Estimularán tu cuerpo para quemar la grasa del vientre, y conseguirás un vientre plano.
  • Y, por encima de todo, haz ejercicio. No hace falta que te apuntes a un gimnasio. Es suficiente con que hagas largos paseos haciendo zancadas, hagas sentadillas en casa, o alguna clase de yoga.

 

LA BARRIGA POR ESTRÉS

Cuando sufrimos estrés producimos una hormona llamada cortisol. Esta hormona estimula nuestro organismo para que la grasa se acumule alrededor del estómago. Las barrigas por estrés son fáciles de detectar. Todo el peso está acumulado en el diafragma y la región umbilical y suelen ser vientres duros al tacto.

La padecen las mujeres muy perfeccionistas y sobre-cumplidoras. Además, también suelen ser susceptibles a patologías como el síndrome del intestino irritable, que aún puede aumentar más la hinchazón del vientre.

Si eres una mujer estresada, posiblemente ni tengas tiempo de pelearte con la báscula de baño, te saltes comidas si no te alimentas de comida basura y satures tus riñones con demasiada cafeína.

Tu plan para el cambio

  • Vete a dormir temprano. Las mujeres estresadas suelen dormir mal y eso interrumpe la producción de leptina. Esta hormona regula el apetito. Por ese motivo, cuando nos sentimos cansadas podemos sentir esa necesidad de alimentos azucarados.
  • Practica una estrategia de relajación por respiración profunda, medita y date un baño largo antes de acostarse para, así, fomentar el sueño. Y, muy importante, limita el consumo de café a no más de dos tazas al día.
  • No te pases con el ejercicio. Demasiado cardio aumentará los niveles de cortisol y eso tampoco te interesa. Lo ideal sería que hiciera yoga, largas caminatas y trabajo de resistencia con pesas.
  • Y el magnesio es perfecto para ayudar a calmar un vientre estresado. Lo encontrarás en alimentos como las verduras de hoja verde, las nueces de Brasil y las semillas.

 

LA “BARRIGUITA”

Las mujeres con la “barriguita” suelen ser mamás muy ocupadas o mujeres con carreras exigentes. Incluso puede tratarse de adictas al gimnasio, atrapadas en su rutina de ejercicios y dieta, siempre comiendo lo mismo y haciendo la misma rutina en el gimnasio. Una combinación que las mantiene delgadas pero les deja ese bajo abdomen abultado que estropea su figura.

Mujeres así pueden acabar obsesionadas con la bascula para baño. Delgadas pero con esa barriguita que está ahí. Y el problema se encuentra en ese exceso de abdominales excesivos y el uso de elementos de gimnasia rebuscados que tensionan los flexores de la cadera y la zona baja de la espalda, provocando que los músculos del vientre sobresalgan.

Tu plan para el cambio

  • Lo primero es una buena alimentación con mucha fibra. Eso ayudará a mejorar tus condiciones digestivas de inflamación, hinchazón y estreñimiento que hacen que una barriga de esta clase se vea peor. Alimentos como los vegetales de hojas verdes, la avena y los granos integrales son una buena fuente natural de fibra.
  • Si haces muchos abdominales y no los haces de la manera correcta sólo conseguirás que aumente la curva inferior de tu espalda, acentuando ese efecto “barriguilla”. Una solución es cambiar los abdominales por lagartijas. Para hacer lagartijas tienes que acostarte sobre una colchoneta boca abajo apoyándote en los antebrazos. Empujas desde el suelo, levantándote con los dedos de los pies y los codos. De esta manera, tu cuerpo estará paralelo al suelo desde la cabeza a los talones.
  • Y otro ejercicio muy práctico es hacer repeticiones cortas con pesas. Se tiene la idea equivocada de que el ejercicio con pesas engrosa el cuerpo femenino. Nada más alejado de la realidad. Precisamente, hacer pesas en un corto espacio de tiempo ayuda a quemar serias cantidades de grasa.
  • También te ayudará mucho a reducir la inflamación del vientre beber mucha agua y comer alimentos fáciles de digerir como vegetales verdes o proteínas más ligeras como el pescado o el pollo.

 

LA BARRIGA DE EMBARAZADA

La barriga de embarazada se da en mujeres que han dado a luz en los últimos años y no tienen mucho tiempo para sí mismas. Tras el parto, el útero desciende y es más pesado que antes del embarazo. Es necesario que pasen seis semanas para que recupere su tamaño normal.

Es totalmente contraproducente volver a hacer ejercicio justo después del parto. Lo aconsejable es esperar de dos a tres meses. Además, el estrés producido por la obsesión de perder el peso ganado durante el embarazo puede ser un problema más.

Lo ideal es volver a entrenar el piso pélvico y la zona del bajo vientre con el objetivo de aumentar el flujo de sangre y fortalecer los músculos.

Tu plan para el cambio

Los suplementos de aceite de pescado son una buena idea. Se transforman en hormonas que queman grasa e inhiben las hormonas que producen grasas. Empieza tomando tres cápsulas de 1000 mg/día con las comidas.

También es aconsejable la ingesta de alimentos con grasas buenas como las nueces, el aceite de oliva, el aguacate o las aceitunas. No sólo son útiles para quemar grasas y absorber vitaminas, sino que también te ayudarán a combatir el cansancio.

Es muy importante que realices ejercicios para fortalecer el piso pélvico. Haz cinco sesiones cada día, apretando y soltando los músculos del piso pélvico entre 15 y 20 veces.

Y, sobre todo, abstente de hacer abdominales. Son absolutamente contraproducentes en esta situación. Tras el parto, la musculatura de la línea alba (que desciende de la línea media del abdomen) se separa y lo importante es permitir que se recuperen. En lugar de hacer abdominales, ponte en posición a “cuatro patas”, respira profundamente con el vientre, y después exhala lentamente mientras realizas un ejercicio de piso pélvico.

También es muy aconsejable establecer una buena rutina de descanso para aumentar la quema de grasas: siestas durante el día y estiramientos antes de acostarte para restaurar las hormonas del sueño.

 

LA BARRIGA HINCHADA

Esta situación es típica de las mujeres que suelen tener el estómago plano por la mañana, pero a medida que transcurre el día se les va hinchando debido a los gases o a la indigestión. A menudo es debido a alergias, intolerancias alimentarias o rutinas nutricionales de dietas pobres.

Tu plan para el cambio

  • Experimenta un poco para averiguar qué es lo que le molesta a tu vientre. Las intolerancias más comunes suelen ser las del trigo, el gluten, el alcohol, la levadura y los productos lácteos procesados. Prueba a eliminar a los posibles culpables, como el gluten por ejemplo, durante quince días, y observa si tu distención abdominal se reduce.
  • El intestino perezoso puede ser, a menudo, resultado de rutinas alimentarias erróneas. Haz del desayuno tu comida más copiosa. Es el momento cuando la digestión está en su apogeo. Y evita grandes comidas por la noche que es lo que produce la hinchazón del vientre. Y, sobre todo, mastica correctamente y bebe mucha agua. Así ayudarás a mantener en marcha tu sistema digestivo.
  • Una barriga hinchada también puede ser consecuencia de un desequilibrio en la flora intestinal. La manera más sencilla de repoblarla es con suplementos prebióticos o probióticos. Pero también tienes a mano fuentes naturales como la sopa de miso, la crema agria y algunas frutas y verduras como la col rizada, el ajo o la cebolla.
  • Y no te obsesiones con el ejercicio, pero una buena caminata después de comer te ayudará mucho en el proceso digestivo.

 

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