LOS PELIGROS DE LAS POCO SALUDABLES DIETAS MILAGRO

Vivimos un momento en el que la preocupación por nuestra salud y, por la tanto, por perder peso, están de moda. Poco a poco esta, frívola actitud se está convirtiendo en una sana costumbre que nos lleva a controlar lo que comemos. Pero nuestra preocupación nos puede llevar a sumergirnos en las peligrosas dietas milagro.

La verdad es que si deseamos perder un montón de kilos con facilidad, las dietas milagro parecen la solución perfecta. Por ejemplo, si queremos perder peso sin demasiadas preocupaciones podemos empezar una dieta como la de la piña. Sólo tenemos que preocuparnos de comer piña… ¡y poco más! En poco tiempo conseguiremos nuestra esbelta figura a base de alimentarnos de algo tan sano como la piña. ¿Qué puede salir mal? Pues todo.

¿QUÉ SON LAS DIETAS MILAGRO?

Es simple, las dietas milagro son “métodos”, en algunos casos fraudulentos, en otros simplemente nunca comprobados, que nos aseguran repercutirán de manera beneficiosa en nuestra salud. Algunas, las más agresivas, además se apoyan en términos asociados a lo “natural”, lo “tradicional”, jerga científica variada y a menudo sin ningún sentido y a otras expresiones más sensacionalistas que realistas. Pero lo que tienen todas en común es su absoluta falta de rigor científico.

Habitualmente, se trata de productos o planes dietéticos caracterizados por no tener ningún fundamento científico, pero que nos prometen perder peso a un ritmo rápido y con muy poco esfuerzo. Y es este gancho de resultados rápidos e increíbles lo que convierte estas dietas en “milagrosas”.

CONSECUENCIAS DE SEGUIR UNA DIETA MILAGRO

Nuestro cuerpo es una máquina de precisión. Y, por lo tanto, precisa de un mantenimiento adecuado: hacer ejercicio, mantener unos hábitos saludables, alimentarnos correctamente, etc. En cuanto nos salimos de esta guía, nuestra salud se ve comprometida. Por lo tanto, las dietas milagro son especialmente peligrosas en cuanto que nos maleducan nutricionalmente.

En general, nos suelen mostrar ciertos alimentos saludables como negativos, mostrando otros como mágicos, produciendo un desequilibrio nutricional. Acostumbran a ser muy restrictivas en kilocalorías, mostrar un grave déficit en nutrientes y, además, pueden incrementar el riesgo de ciertos problemas cardiovasculares, entre otros. Por otro lado, pueden causar una pérdida de masa muscular y originar otra serie de problemas de salud que pueden llegar a revestir gravedad.

¿CÓMO IDENTIFICARLAS?

Todas las dietas milagro suelen cumplir una serie de características comunes. Por supuesto, no todas ellas se cumplen al mismo tiempo, pero la presencia de cualquiera de ellas ya debería alertarnos:

  • En general, todas las dietas milagro prometen resultados rápidos, algo que en nutrición siempre debería ser sospechoso.
  • A menudo suelen utilizar términos como “sorprendente”, “mágico”, “milagroso”, “ingrediente secreto”, o rocambolescas denominaciones científicas sin base alguna como “punto de estimulación del hambre o termogénesis”.
  • También suelen prohibir una clase de alimentos o un grupo entero. O dividir los alimentos en buenos o malos, cuando prohibir alimentos es más bien una condición médica y no dietética.
  • Otra característica destacable es que estas dietas milagro se basan en productos asociados a una marca que promete devolver el dinero si no observamos resultados inmediatos.
  • También es apreciable el hecho de que muchas de ellas, en lugar de aportar avales científicos los sustituyen por multitud de testimonios que aportan credibilidad. O las avala un famoso como si su presencia fuera un argumento de autoridad.
  • Y cuando presentan estudios científicos, en muchos casos su origen se encuentra en personal sanitario que no tiene nada que ver con la nutrición o que simplemente carecen de titulación.
  • O, incluso, simplifican los resultados de complejos estudios para justificar la sustitución de sus productos por comidas reales; o se basan en un par de investigaciones cuyos resultados no han sido chequeados en humanos.

 

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